viernes, enero 23, 2009

Géminis

Géminis (los mellizos) es la tercera constelación del zodíaco, y se encuentra a unos treinta grados al noroeste de Orión. Dentro del Zodiaco, abarca a los nacidos en el período comprendido entre el 20 de mayo y el 20 de junio ( y porque gracias a Dios no triunfó aquello del signo número trece, el tal Oficus). De los elementos terrestres, se le considera un signo de aire, de ahí nuestra (sí, lo admito, soy Géminis) natural tendencia a estar en las nubes y a fluctuar conforme lo haga el viento.
Precisamente por lo anterior, entiendo un poquito de desdoblamientos de personalidad, o mejor dicho, de estados de ánimo, confieso que la primera idea que tuve antes de escribir este artículo, fue que tratara del Dr Jekyll y Mr Hyde, ya que no existe una obra en la literatura que hable más abiertamente de este tema, pero dado que la transformación de este personaje es sintética (por medio de la correspondiente poción), consideré más oportuno hablar de algo que es mucho más espontáneo (bueno, todo lo espontáneo que suponga el hecho de que haber nacido en una determinada fecha, suponga tener unos determinados rasgos de carácter) y se me ocurrió hablar del único signo del zodiaco capaz de reunir en una interesante mezcolanza, todas la cualidades (y también defectos) de los demás. Yo diría que Géminis puede ser considerado un “signo escobilla”, no en vano abarca justo la mitad del año. Naturalmente, esto de los zodiacos es un entretenimiento pero, caramba, sorprende que a grandes rasgos, lo que es la personalidad de la persona, tenga bastante parecido con la de su signo zodiacal, ahora, si te va a dejar el novio, o va a tocarte la lotería, ya son otras cuestiones.
Hablar de que un equipo de fútbol tenga signo del zodiaco, es un poco absurdo, la verdad, porque aún tomando en consideración la fecha de su fundación, dado que no es un ente autónomo habría que tener en cuenta el signo de la persona que rige su destino. Yo cuando quiero hablar de Géminis, en este caso, quiero hablar de esos repentinos cambios de juego y estados de ánimo que sufren los equipos de una semana para otra. El Hércules no es ninguna excepción, puesto que viendo el partido que hizo el sábado pasado frente al Albacete, con el que hizo la semana pasada contra el Alicante, no tiene absolutamente nada que ver, y me alegro porque una tercera derrota consecutiva, habría sido un golpe muy duro para las aspiraciones de esta temporada. Así el Hércules supo sobreponerse a los contratiempos de estas últimas semanas, jugó como sabe hacerlo, engrasó las piezas y comenzó desde el principio el acoso y derribo de la escuadra manchega, sin grandes alardes, un martillo pilón que a la contra es letal.
Me alegro de este cambio de actitud ante el Albacete, y me preocupo porque la semana que viene frente al Salamanca no sé cuál de los dos gemelos va a salir al terreno de juego, si el perezoso o el trabajador. En este sentido, romperé una lanza a favor de que vaya a retomar la senda del buen juego, los Géminis somos así, podemos estar en baja forma anímica, pero cualquier pequeño detalle, nos puede hacer subir sin límite, somos así de raritos.
El domingo (todo parece ser que será en domingo, ¡ag, Dios mío!, por el Plus) partido trascendental frente al Salamanca, no es definitivo, pero sí es lo suficientemente importante golpear primero a un contrincante directo al ascenso y más teniendo en cuenta el margen que actualmente separa a ambos equipos.

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