domingo, enero 16, 2005

Expulsión decisiva


Una semana después se ha visto el cruel efecto de la expulsión de "Nano" ante el Zaragoza B: el equipo, sin el ilicitano, no acierta con la portería rival desde el punto de penalty y, no sólo este año, sino también el anterior. Fue fallar varios penaltys (Perona, Xavi Moro) hasta llegar el turno a Nano que empezó a significarse como el encargado de lanzar la pena máxima. Lo de hoy ha sido algo excepcional: tres penaltys tirados, tres fallados, una "eficacia" pasmosa para lo que era la mítica pena máxima y que hoy se ha quedado en nada gracias a la falta de puntería del culé y la falta de destreza de los herculanos. Es difícil ver en el día de hoy ver fallar tres penas máximas, quizás desde aquella fatídica noche en la que Palermo fallaba él los tres, pero ho se ha visto y sorprende.

No voy a decir los tópicos de que un futbolista es profesional y que no debe fallar eso, que deben de tener más sangre fría pero es difícil. Un penalty tiene algo terrible y que es, en sí, una losa: el hecho de que si no marca el jugador queda mal, que lo habitual es que cada vez que haya penalty sea gol. Es decir, que si marca gol, era algo lógico y si se falla es el lanzador el culpable del error. Es una presión mayor de la que muchos creen y se muestra como, en ciertas tandas de penaltys, hay jugadores que ni desean tirarlos conscientes del peligro que les involucra y su mayor deseo es que la tanda de penaltys termine con los cinco iniciales y ni se acerque a su turno. Por ejemplo, el Valencia, en el 2001 lo pasó mal porque cayó por penaltys ante el Guadix y, unos meses después, perdió su Copa de Europa por el mismo camino.

Lo importante al fallar, sobre todo, es no quedar mal. O mandas el balón como el chaval Verdú o ajustado al palo como Merino pero nunca el estilo "Panenka"(ya se sabe, sutil toque elevando la pelota una vez que el portero, incauto ya ha decidido tirarse a un lado) y que hizo a Checoslovaquia campeona de Europa hace casi tres décadas pero que estigmatizó a los delanteros que quisieron emularlo y les salió mal. Fallar en este penalty es "cavar" una fosa para su propia imagen ya que la imagen contrapuesta es la de un cancerbero que no ha tenido problemas para parar el balón. ¿A qué sí, Gallego?

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