martes, abril 28, 2015

Envidia

Las últimas noticias que llegan desde Elche y Santander generan un poco de envidia sana por la resolución positiva en ambas ciudades. Es cierto que, para ellos, aún queda un trecho como es el asunto económico, pero el tema institucional ha dado el primer paso para la salvación. En Elche, el cambio de rumbo que garantiza Juan Anguix y la salida de José Sepulcre; en Santander, por una ampliación de capital que, como indica Iusport, hace que tengan más accionistas que abonados en el club racinguista.

Envidia doble, además, por ese toque de suerte que les ha permitido girar el timón 180º antes de caer por el precipicio, al que sí va directo el conjunto blanquiazul. Por un lado, la presencia de un directivo, que ya tuvo sus dimes y diretes en anteriores juntas contra Sepulcre y que ahora se hace con el mando, aunque de forma indirecta. También aportaba un aval para el asunto del pago con Hacienda y que está supeditado a la ampliación de capital que debe hacer el club franjiverde. La envidia aquí viene por la ausencia de una persona en Alicante para dar ese paso. Algunos aún barruntan la “solución política” o, dicho de otra manera, que el IVF coja la prenda de las acciones de la Fundación y escoja patronos que, a su vez, nombren un consejo de administración bien diferente. La solución, eso sí, cojea por una pata:¿quién suscribiría las posteriores ampliaciones de capital que deberá llevar a cabo hasta, prácticamente, el centenario del club? Sólo salvaría el escollo...si jugara en Primera con “filosofía” numantina, sin recursos porque los generados deberían servir para pagar lo que quedase.Porque a los 22 millones que les queda por pagar, también hay que sumarle la gestión de cada una de las plantillas y gastos de esos ejercicios.Si ya cuesta pensar que aparezca un empresario solvente en esta ciudad, imaginen con ese panorama. De Santander, ya escribí hace unos meses del toque de suerte que tuvieron con la empresa que dominaba al conjunto cántabro. En período concursal dicha empresa poseedora del club santanderino, su administrador judicial en Holanda accedió al deseo de unos racinguistas que acudieron hasta él para que les cambiara la composición del consejo de administración racinguista. Una envidia, eso sí, porque han tenido la suerte de conseguir que la gente acudiera a la ampliación de capital en una cantidad que aquí ya nos gustaría ver.

El futuro blanquiazul requiere de ese toque de suerte, de ese empresario que liderara a la gente y que motivara una mayor presión que, hoy en día, es imposible de ver por Alicante. Es lo que tiene un “menfotisme” que tuvo varios ejemplos como la llegada de Orgiles al Hércules en 1988 o de Aniceto Benito en 1992, ambos fuera de lo que era un entorno herculano.

Apunte. Quizás iba a ser el título del artículo de ayer pero el paso del tiempo hace que quede anacrónico. A pesar de los dos días pasados desde el domingo, el “No se lo merecen” aún sigue en mi cabeza tras pasar un tiempo de perros desde el momento en que llegué al estadio.

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