martes, noviembre 23, 2004

A las cinco en punto de la tarde


Si algo destaca este país es en determinadas costumbres como puede ser el hecho de que los toros y el fútbol empiecen a las cinco de la tarde. Aunque las circunstancias han cambiado, las televisiones rigen los horarios con su PPV y las exigencias de competiciones entre semana, en la mente del aficionado no comprende que su equipo no juegue a las cinco de la tarde. Lo hemos vivido con la decisión del Consejo de Administración herculano de jugar a las 12 de la mañana por "causa de fuerza mayor" como ya expliqué el domingo o la sabida crítica de muchos aficionados "celestes" por jugar en sesión matinal - otra cosa es su afluencia- de forma continuada.

Alicante, por tradición y solera en 1ª y 2ªA(medio siglo entre ambas categorías), es una ciudad acostumbrada a que cada partido oficial se juegue en domingo por la tarde por lo que poner como excusa la 2ªB para jugar por la mañana es algo inexplicable, más asumido porque el propio Alicante CF, antes de la llegada del actual mandatario, era un equipo que acostumbraba a jugar por la mañana. Esta ciudad, con todos los respetos, no es ni Vallecas, ni Leganés, ni Getafe, lugares donde era habitual jugar a las 12 porque el Madrid y el Atlético eran los que tiraban del carro en la capital. Aquí se prefiere el horario de tarde, asistir al estadio con los sentidos compartidos: disfrutar de una buena sobremesa, dirigirse al estadio, ver el partido y escuchar lo que se dice de otros encuentros. Todo un ritual que en Alicante está aceptado por la afición que sólo acude en masa por la tarde y que prefiere aprovechar la mañana para pasear... que para eso tenemos este lujo de clima

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