domingo, junio 22, 2014

El Síndrome de Cenicienta

Cuando uno busca en internet este síndrome se encuentra dos acepciones, a veces, tres porque se añade una enfermedad dérmica en la piel de los afectados. En un primer concepto,muy serio, fue definido por el Doctor Lewin acerca de falsas acusaciones de agresión por parte de los niños adoptados hacia las madres que lo acogieron; un segundo concepto, algo trivial(en comparación con el tema mencionado de las agresiones), sobre el miedo de la mujer a la independencia y la necesidad de una persona, de un “príncipe azul” que las atienda. 

Pero este es un artículo deportivo y, en este aspecto, quiero añadir otra idea más de este síndrome, una particular visión que, quizás, ya lo habría mencionado cualquier otro doctor bajo otro nombre. Me refiero, sin duda, al estado de ánimo que se produce tras un varapalo, como el que ha sufrido parte de la afición española con la eliminación de la selección en el Mundial de Brasil. Consistiría en sí, de una parte gris de existencia deportiva con escasos momentos de lucidez(el Europeo de 1964, el 12-1 a Malta, finalista en 1984 o el 5-1 a Dinamarca en el Mundial de México en 1986), un momento festivo(los dos Europeos de 2008 y 2012 además del Mundial de Sudáfrica en 2010) y, de repente, el varapalo de caer a las primeras de cambio. No es la primera selección que, defendiendo un Mundial ganado en la edición anterior,cae eliminada en primera ronda. Ya lo sufrió Francia en 2002 e Italia en 2010 y, posiblemente, no será la última.

Sin embargo, en el caso español, es como si pareciera que ayer, en plena fiesta, sonaran las doce campanadas y saliera huyendo como en el cuento, mientras la carroza vuelve a ser la calabaza de antes y los corceles dejan de serlo para ser las ratas, ya deshechizadas. En definitiva, como si el sueño de felicidad se disipara. Es más, el síndrome que afecta a la afición se reduce a temer si volveremos a ser esa selección gris de antaño que recupera los temores de antaño(ese caer en cuartos de final). 

Sí, me dirán que el final fue feliz y que Cenicienta se casó con el príncipe cuando éste logró relacionar a la joven con el zapato que se había quedado en la fiesta cuando ella huyó. Para eso es necesario realizar la correspondiente analogía: el zapato es el estilo de juego que perdió la selección, incluso la famoso “hambre de éxitos” que decía Del Bosque antes de comenzar la competición, mientras el príncipe sería, sin duda, el trofeo de campeón -mundial o europeo- o, mejor dicho, la consideración oficial de España como una gran potencia como es Italia(cuatro mundiales), Alemania(tres mundiales) o Brasil(cinco títulos) y no como una “flor de un día”, como pareció pasarle a Francia cuando ganó el Mundial en 1998 y el Europeo en 2000 y no ha vuelto a catar más títulos-aparte del cachondeo que es la Copa Confederaciones- y sí más de un batacazo deportivo. El tiempo dirá si España sana o el síndrome seguirá hasta que encuentre su “zapato” y, con él, su “príncipe”, es decir, volver a ganar un gran título.

Apunte El ascenso de la Unió Esportiva Llagostera deja un cierto recuerdo a aquel Mollerussa que subió en la temporada 1987/88 a 2ªDivisión. Sus compañeros en aquel viaje a la división de plata fueron la extinta Unión Deportiva Salamanca, la U.D. Alzira y el recién ascendido a Primera, S.D. Eibar.

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