martes, enero 21, 2014

Un pequeño orgullo.


De lo poco positivo que nos dejó la primera división aún tenemos la posibilidad de disfrutarlo: el estado del césped del estadio José Rico Pérez. Tras ver jugar al Hércules C.F. en La Romareda y ver la lamentable imagen que daba- con tantos fragmentos levantados, dificultando el desarrollo del juego-es cuando uno valora estar jugando en un terreno de juego en condiciones. Sí, podrá tener alguna zona que no esté bien pero, en general, es para valorar la imagen que da el tapete del feudo blanquiazul.

Quizás sea el momento para recordar que no siempre ha sido así. Que aún quedan muchos instantes en el recuerdo como aquellas imágenes del césped en el estadio en la temporada 1994/95 con una inmensa calva en el centro del campo que obligó a llevar a cabo un arreglo en el rectángulo de juego y que, sobre todo, obligó a jugar en Elche el partido ante el filial culé, con victoria por 2-0.Estuvo el terreno de juego “potable” durante unos cinco años pero no lo que es ahora. Por aquel entonces, se veía imágenes y vídeos sobre los cuidados y dibujos del estadio Heliodoro Rodríguez López, en Tenerife. También, los años 90 fue la época de los “tepes”, esos trozos de césped cuidados para ser plantados en una zona para quitar zonas deterioradas.Todo muy lejos de imágenes de los años 70 y 80, donde la mayoría de campos de fútbol de primera división estaban mal cuidados. Por no ir más atrás en el tiempo.

El via crucis del estadio llegó con la segunda etapa en 2ªB. En la temporada 2000/01, a mitad de marzo, se resembró el césped para que estuviera preparado para el España-Liechtenstein. El hecho de jugar el Alicante C.F. en el feudo, otrora municipal, no ayudó al estado. Prácticamente, era habitual ver el estado del césped en fase de resiembra allá por octubre-noviembre y que no mostraba mejor cara hasta marzo. Creo que se instaló entre los herculanos una sensación de saber que lo del césped era algo “natural” en Alicante. Ya con el ascenso en la mano, se apostó por Royal Verd, que es la empresa que lleva cuidando el césped desde entonces y que no ha permitido una mala imagen, incluso en días complicados de lluvia. El momento para tener ese orgullo es cuando se ven otros campos y uno puede disfrutar de un auténtico tapete que ahora toca mantener.

Apunte Pocos días quedan para que concluya la polémica ampliación de capital entre dimes y diretes entre directivos y aficionados. Por otra parte, Valentín Botella equivocó el camino. Lo más fácil habría sido decir que no “quería ver a Pitarch en pintura y se iba a la grada” para evitar lo que pasó con  el Real Zaragoza, impidiéndole el acceso al palco.

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