miércoles, septiembre 17, 2014

Un bien preciado

Uno de los temas que me gustan del fútbol es el tema histórico, las crónicas de hemeroteca, fotos antiguas y, en especial, de los estadios que dejaron de existir. Un aspecto que me llamaba la atención era el estado del césped en esas fotografías y eso que se estaba en la primera división. ¿Quién no recuerda la imagen del antiguo “Campo de Sports de El Sardinero”, en Santander, especialmente cuando llovía y el césped estaba embarrado? Hay fotografías de campos emblemáticos de primera, en los años 70, con esas célebres “calvas”, donde el césped es escaso. Ahora, mientras miraba un poco uno de los libros acerca del Hércules veía el mal estado del campo de la Viña en el que la tierra llegaba hasta el mismo punto de penalti.

El punto de inflexión perceptible llegó a comienzos de los noventa. Por un lado, se buscaba lo práctico, destacando el uso de tepes de césped, trozos muy definidos para su transporte y colocación en el terreno de juego (una especie de solución, en muchos casos, inmediata); por otro lado, ganaba lo estético (independiente de su funcionalidad para el trío arbitral) cuando se impulsó la imagen del césped con una bella cuadrícula que daba una imagen muy bonita.

En el caso del Rico Pérez, la historia nos ha dado todo tipo de imágenes aunque, sin duda, la que superará con creces el mal recuerdo, fue la que mostró durante la primera parte de 1995, con toda una franja sin césped.Una imagen terrible y peligrosa para las articulaciones de los futbolistas. Había plan de levantar el césped, lo que ocurrió tras perder toda opción de jugar promoción de ascenso a primera. En ese año 1995, el último partido de liga (1994/95) y la “presentación” del equipo fue casi a finales de agosto ante el Rayo Vallecano.

Tras unos años “estables” para lo que es el estadio Rico Pérez, llegó la temporada 2000/01. El partido de España ante Liechtenstein supone un cambio de césped para el Hércules, ya inmerso en Segunda División B. La primera década del siglo XXI es complicada para el estadio. Se junta además el asunto del uso compartido del Rico Pérez con el Alicante C.F. para acentuar el estado maltrecho del césped. El aficionado herculano asume, con el paso de las temporadas, que la resiembra del césped se hace, más o menos, por octubre-noviembre y la mejora llega casi con la primavera. En 2010 llega el ascenso a Primera. Con la gesta, se hace unos arreglos en el estadio, entre los que destaca el cambio de césped y la contratación de Royalverd como la responsable del mantenimiento del terreno de juego.

Durante cuatro años, salvo escasos momentos en los que la meteorología no ayudó mucho, el balance de satisfacción fue considerable entre los aficionados. Sin embargo, en los últimos tiempos, la sequía, el calor extremo han ido dañando al césped que, ante el Elche Ilicitano no mostró, precisamente, una buena imagen tras la aparición de un hongo que está haciendo estragos entre cuerpo técnico, jugadores pero, sobre todo, aficionados que, sin pisarlo, lo consideran de lo poco preciado que obtenían del Hércules CF. 

Apunte. Cierta sensación de volver al pasado cuando leo eso de "Adri Cuevas hace olvidar a Eldin". Aún me acuerdo cuando los medios decían eso de Tiago Gomes y Abel Aguilar en los primeros partidos de la temporada 2009/10 y, como después, se paró su cifra de goles.

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