domingo, diciembre 08, 2013

Ocasiones obligadas


Tengo muy claro que si hay un factor importante para considerar si es preocupante una derrota o no es la cantidad de ocasiones de juego generadas durante un partido, aparte de las jugadas a balón parado, imprescindibles en una categoría en la que el detalle puede desnivelar un resultado como pasó ayer con el gol asturiano en el minuto 2. El de ayer fue un partido para no preocuparse en exceso. Sí, en los equipos en descenso puede ocurrir lo de ayer: tener infinidad de ocasiones y no marcar ninguna mientras que el rival se acercó sólo en dos ocasiones serias: en la primera, el gol; en la segunda, a la cruceta y poco más después. Mientras, en el área del guardameta sportinguista, el balón no quería entrar con la facilidad de hace dos semanas. En cierto sentido irónico, se puede decir que se ha ganado un punto. ¿Cómo si se ha perdido?. Muy sencillo, porque lo normal quizás hubiera sido sumar dos empates en estos dos últimos encuentros(dos puntos) pero la victoria y la derrota han permitido que tengamos ahora 18 y no 17.

Era un partido difícil ante un equipo que lo tiene todo para soñar con ocupar una de las dos plazas por el ascenso, incluso un colegiado permisivo en algunos lances del partido. El gol de Jara tuvo, por desgracia, demasiada importancia para el devenir del encuentro. En sí, el gol tuvo parte de mérito en la jugada ensayada y demérito de la zaga blanquiazul que cayó en la trampa y dejó solo al jugador blanquirrojo para batir a Aulestia. Poco después, Barrera mandó el esférico a la parte del larguero cerca de la cruceta, aprovechando incluso el rebote para volver a disparar, ya más alejado. A partir de ahí, Sugi cogió el carro herculano y lo llevó hacia las inmediaciones de Cuéllar. Suyas fueron las primeras ocasiones producto de su forma de encarar la meta rival- lo único que me preocupa es que se lo empiece a “creer”-, lo que hizo que la afición esperara un milagro antes del descanso. Cuéllar salvó dos goles claros: un remate de Portillo a bocajarro y un disparo desde la frontal por parte del nipón. En la segunda parte siguió el ritmo de ocasiones pero que acababan desquiciando al aficionado y jugadores. Doloroso sin duda fue el poste de Assulin, la falta lateral de Eldin que Cuéllar salvó sin saber cómo o el remate de Sissoko y el central asturiano. Mientras, Cuéllar iba perdiendo el tiempo ante la permisividad del colegiado-hacerse el despistado con el esférico y los recogepelotas-, pasando el tiempo muy rápido. Por parte gijonesa un disparo desde 45 metros por parte de Scepovic, que salió fuera por poco. Para la polémica, un empujón a Sugi dentro del área grande que bien pudo pitarse. El único sabor amargo es que los últimos cinco minutos se desaprovecharon sin crear peligro.


Estos dos desplazamientos a Alcorcón y Lugo para acabar el año nos dirán las opciones de salir o no de puestos de descenso. Creo que jugando como ayer, lo normal es salir porque si hay algo peor que perder como ayer, es hacerlo sin ideas ni ocasiones. Ayer las tuvieron y no entraron...otro día lo harán si se sigue con esa persistencia.

Apunte. Aunque será motivo de artículo futuro, lamentar algunas imágenes que la Copa del Rey no merece. Ver el Nuevo Colombino casi vacío demuestra que se perdió en 2006 el camino para hacer entretenida esta competición: partido único y el morbo de la eliminación en ese mismo partido, no jugar en fin de semana.