lunes, septiembre 14, 2015

Cinco horas sin gol

Desde el momento en que Manuel Gato remataba de cabeza, a pase de Nieto, el 1-0 que daba la victoria ante el Atlético Levante hasta la actualidad, el gol no ha aparecido por el área rival. Cierto que Connor marcó en 2-1 en el campo de fútbol del Lleida Esp. en Copa del Rey hace once días pero, en la competición liguera, el gol ha desaparecido. Eso sí, como único aspecto positivo a destacar, la extrema “eficacia” porque, con un gol suma cinco puntos, que refleja qué números tendría de haber estado más afortunado de cara a portería-superado por los cuatro puntos del filial vallisolitano sin ningún gol- pero que, al menos es positivo porque podría haber sido peor de haber marcado el filial granota el penalty que dispuso. Un gol que, además, acentuaba la situación que ha tenido, incluso, en pretemporada cuando los goles herculanos llegaban desde otras líneas que no eran la delantera. Un hecho que ya revelaba preocupación.

El problema de la escasez de goles se extiende a un aspecto más grave como el goteo de ocasiones en cada partido y que hacen que sea más costoso marcar a un delantero cuya mayor cifra de goles es nueve y otro que está, no sólo con cierto declive deportivo, es que está falto de fortuna y eso es más grave. En esa tesitura, lo sencillo-aparte de mejorar otras líneas-es buscar las opciones de crear un mayor número de ocasiones, sea a balón parado, sea en jugada o en disparo desde la frontal pero que el casillero de ocasiones en un partido ronde entre las 6-10 oportunidades de gol, como mínimo, la mitad claras y, con el tiempo, la suerte cambiará y marcarán goles. Por el momento, aparte de no ver puerta, tampoco es que hayan recibido buenos pases ambos delanteros. Ojo, también ambos deben mostrar actitud para el gol, al igual que se exige a sus compañeros.

Una vez más, hay que recordar las tres reglas de ser primero: ganar partidos(ambición que, por momentos aparece y desaparece como, por ejemplo, dar por bueno un empate antes de jugarlo), marcar goles(si no hay goles, no hay victorias y no se puede estar esperando a que el rival nos “ayude”) y, sobre todo, crear ocasiones porque los goles suelen llevar un proceso de elaboración más o menos rápido. No perderse en frivolidades de saques de esquina que, como en el día del Villarreal B acabaron siendo “contras” peligrosas, ir a lo directo. Mostrar cierto toque con la figura de Miñano e Indiano sobre el césped(uno u otro, claro, ya que no destacan precisamente por la labor defensiva). Aparte de que, como se dice, la suerte hay que ganársela a pulso y eso se hace con el mayor número de “boletos” posibles.

Apunte. Sin recriminar nada de tema de arbitraje, lo del Real Club Celta con las expulsiones de los rivales ya es algo difícil de superar. Tres expulsados en estas tres jornadas, los tres al principio de cada encuentro. Cierta envidia, sin duda.

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