viernes, octubre 24, 2014

Nada o todo

Bastante sorprendido me hallo por el cambio de horario para los partidos del Hércules. Había un run-run muy fuerte, desde hace unos días, para indicar que había una intención, desde el club, de jugar por la mañana de los domingos. Quizás, desde la decisión errónea de cerrar gradas, había una sensación entre los aficionados que el club quería ahorrar allá donde pudiera. Cuando se hizo oficial, el viernes pasado, el club recibió críticas de aficionados a través de las redes sociales que, incluso, vinieron de aquellos que siguen tanto al Hércules como al Lucentum, que se veían damnificados por la decisión blanquiazul.

  De repente, giro de 180º dentro del club. Una rectificación que no va, en la senda del dicho “Rectificar es de sabios”. Cuando la gente asumía que la decisión de jugar por la mañana era para ahorrar luz, la decisión de jugar a las seis de la tarde de los domingos rompe con todos los esquemas: se pasaría de no encender la luz a tenerla encendida todo el encuentro. Otra opción malediciente se referiría a la intención de querer hacer concentración y jugar por la mañana, pero se supone que habría gastos de estancia en un hotel. Al final, el sentido común ha imperado, sinceramente, hasta cierto punto. Y es que lo sencillo era no haber meneado el tema de los partidos matinales y ahora se estaría planteando, por ejemplo, dos partidos consecutivos a las cinco de la tarde ante los filiales “groguet” y “ché”.

  Entiendo las posturas. La del aficionado que se abona y ve que ese horario le viene fatal-en ese sentido, igual que las críticas por los partidos de los sábados a las seis cuando estábamos en la LFP. También la del club, necesitado de limitar los gastos allá donde sea porque el presupuesto es el que es. La afición alicantina está más acostumbrada al fútbol dominical-vespertino, incluso en esos momentos en los que jugar a las doce, por motivos televisivos, parecía dar una buena imagen en la grada. Lo positivo, con todo, es que la crisis se ha resuelto bien pronto, lejos de lo acontecido hace dos temporadas cuando el club decidió jugar varios partidos en domingo por la mañana por voluntad propia y se mantuvo contra viento y marea. Eso sí, una de las ventajas de esta última etapa en Segunda División B es una menor disparidad de horarios. 

No nos olvidemos que, durante la etapa entre 1999 y 2005 tuvimos partidos en viernes a las siete de la tarde,a las nueve de la noche (si bien fueron muy escasos), a las cuatro de la tarde de los sábados, a las doce de la mañana (varios equipos insulares lo solicitaron) y la franja habitual de la tarde (entre las cinco y las siete por cuestiones horarias).En el caso de la primera etapa de 2ªB destaca un horario peculiar que se estableció en la temporada 1991/92: las cinco menos cuarto de la tarde, con una finalidad de facilitar a los aficionados para que se pudieran enganchar (y no preferir quedarse en casa)al partido del plus que, en aquella ocasión, se jugaba a las siete de la tarde de los domingos.  

Apunte Sorprende ver tan abajo al Villarreal B cuando llegó a militar incluso en 2ª división, y de la que bajó por el descenso del primer equipo. Veremos qué filial groguet nos encontraremos el pròximo domingo en el estadio Rico Pérez.Hace 25 años, un 29 de octubre de 1989, el Hércules vencía al propio Villarreal C.F, que acabó bajando a Tercera y ahora va arrasando por la Europa League.

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