domingo, agosto 10, 2014

Tres razones

Tras veranos turbulentos en los que el Hércules era un desafortunado “personaje principal”, el aficionado está viendo desde la grada otros avatares como los que sufren en Murcia o Santander con sus equipos respectivos. Desde la decisión tomada el pasado 31 de julio, ambas aficiones han utilizado sus posibles modos de presión hasta la reunión de la LFP. Cara y cruz para cántabros y murcianistas. Unos respiran y otros bajan a la categoría que debieron haber militado la temporada pasada y que sólo la desgracia del Deportivo Guadalajara les permitió un año de gracia.

Con todo, la historia del título viene a cuento de la trifulca dialéctica a tres entre la LFP, el Ministerio de Hacienda y la AFE. Curiosamente, cada uno tiene razón en sus argumentos, mas la sensación es de quien “la suelta más gorda”. Todo ocurre porque el mencionado ministerio se sintió molesto porque se le echaba la culpa de los descensos de los equipos, aduciendo que ellos no bajan a nadie y que eso era responsabilidad de las “normas internas” de la LFP, en suma, que ellos no bajaban a nadie. Que todo pasa porque se les solicita, dentro del control económicos a los clubes, el certificado acreditando la situación correcta de quien lo solicita y eso, a veces, no es así. Por ejemplo, en Murcia se han informado de un incumplimiento por parte del club en uno de los aplazamientos de deuda que tiene, lo que hace entendible que, desde Madrid, no se estuviera de acuerdo en una nueva propuesta de aplazamiento, a diferencia del acuerdo que había con la delegación de Murcia. Ergo, el Ministerio dejaría entrever que si la LFP no exigiera ese certificado, no habría problemas de descenso por tema de deudas.

Desde la LFP se pueden mostrar críticos con el Ministerio, decirles que su normativa tiene rango de Ley y que no es tan “norma interna” pero la realidad es que es una legislación de funcionamiento de la competición y requisitos para ser miembro de derecho para jugar en 1ª o 2ª. Puedo entender que estén desagradablemente sorprendidos por el revuelo por la situación de los clubes desde que se implementó ese control económico que, una vez más, ensalzo por conveniente. Desde la LFP, aparte del asunto de la “norma interna”, se reconoce preocupación porque antes se concedían más aplazamientos a los clubes y que, desde el cambio de criterio,se ha complicado el tema para los clubes que piden aplazamientos(y más si han hecho algún incumplimiento que otro) para poder saldar la deuda con Hacienda. Desde la LFP, que firmó en su día un acuerdo con el Ministerio de Educación y Cultura y con el Consejo Superior de Deportes, la situación de los clubes le deja en una posición entre el temor a ser muy rígidos y la necesidad de dejar bien claro que hay excesos que se deben limitar, que hay un propósito general de ir reduciendo deuda con las administraciones públicas “con la que está cayendo”.

Por último, la AFE, tras “hacer amigos” en Miranda de Ebro, yerra al apoyar tan fuertemente al Real Murcia y sus jugadores pero tiene razón en lo referente a los “plazos”. Y es que no es lógico que una decisión de este calado se tome a dos semanas de comenzar la Liga. Ya con Rubiales en la presidencia de la AFE se logró que la fecha límite de pago para 2ªB para abajo fuera el 30 de junio y no el 31 de julio, como los equipos de la LFP. Una decisión que puede cambiar el destino de muchos jugadores, algunos de los cuales, firmaba por un equipo de 2ª y no de 2ªB, las plantillas cubiertas, los equipos tendrían que fichar sin opción a elegir primeras opciones.
Tres protagonistas de una rivalidad dialéctica que debe solventarse, no con el asunto del Real Murcia o el Racing, sino a medio plazo y largo plazo. Por parte de la LFP, el riesgo que pueden tener es que las aficiones de equipos modestos acaben desanimándose. Tiene la LFP el ejemplo aciago de la ACB y la Federación Española de Baloncesto, con equipos que suben dos veces y no pueden jugar la ACB, con clubes que ocupan una categoría por temas de despacho y nunca sobre el terreno de juego. 

Apunte Poco a poco se va conjuntando el equipo y preparándose para el partido del próximo sábado ante sus poco más de cuatro mil abonados. A medida que se vaya acercando este partido o el del día del estreno en Alicante se esperará algo más de abonados y aficionados que pasen por taquilla.

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