sábado, agosto 02, 2014

Entre la lógica y el temor

Uno de los escasos aciertos recientes del fútbol ha sido el control financiero establecido. Primero fue la UEFA y luego fue la propia LFP. Desde entonces, el fútbol se ha movido en una terminología que, en cierto sentido, la necesitaba con todos los números que salían a la luz pública y que escandalizaban a personas tan alejadas del fútbol que reforzaban estereotipos exagerados. Sin embargo, la contraprestación es la reedición de esos dramas del pasado, como aquel descenso de 1995 de Sevilla C.F. y Celta de Vigo que, aunque no se llevó a cabo, sí fue un shock. En suma, algo positivo como controlar las cuentas versus descensos deportivos de categoría por sanciones administrativas y que sólo damnificaban al aficionado a esos clubes, a veces, consentidor de malas gestiones, a veces, en contra de ésta pero con el mismo resultado: para abajo. Ese es el tema que la LFP deberá resolver en un futuro muy cercano.

Todo viene a cuento de los recientes casos de Real Murcia y Racing de Santander en especial y de otros clubes que, a última hora, han resuelto el problema con Hacienda, con la espada de Damocles encima de la cabeza de sus aficionados. Un problema que, en su día, ya ocurrió con los clubes morosos de futbolistas(el célebre “31 de julio”), al que se unió la conversión en S.A.D.(Real Murcia en 1992 y Burgos C.F. en 2002 descendieron por ese motivo) que, en caso de no llevarse a cabo, supondría el descenso a 2ªB desde una de las dos categorías profesionales y, por último, este control financiero con sus ratios y las decisiones de cuánto puede cifrarse el presupuesto. Lo comentó Javier Tebas hace cerca de cinco meses en Alicante, en la Sede Universitaria(antigua Escuela de Comercio) cuando puso el ejemplo del chico gordito, fondón y al que se había decidido “poner a dieta” porque se le había descontrolado.

Ahora el fútbol ha cogido el nivel de cuidado que se le exige. Esa era la solución que, en 1990, se tuvo que haber tomado en vez del erróneo camino de las sociedades anónimas deportivas. A eso se unido una Agencia Tributaria más rígida en la negociación de los aplazamientos, en los procedimientos concursales. Todo sea por reducir también la cantidad adeudada de los clubes con Hacienda, aunque el fútbol aporta a las arcas públicas más de lo debido por toda la actividad social que  genera de forma accesoria.


Como decíamos, lo único que queda por mejorar es la solución por el tema del descenso administrativo, una condena muy dura a los aficionados por la mala actuación de los dirigentes de esos clubes y que, irónicamente, sólo les lleva a los aficionados a tener el ineficaz derecho al pataleo.


Apunte. Aunque la afición murcianista tiene  todo mi respeto en este drama, ello no me hace olvidar que subieron de categoría por el descenso administrativo, sin explicar aún, del Deportivo Guadalajara. Ellos mismos están sufriendo lo que padecieron los aficionados alcarreños.



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