miércoles, marzo 12, 2014

Un capitán sobre el césped

En los prolegómenos del partido entre el Hércules y el Alavés se rindió el merecido homenaje a Farinós, el “capo” del centro del campo herculano entre 2006 y 2011. Irónicamente, el mejor año que tuvo el centrocampista blanquiazul se produjo con el entrenador que estaba en el banquillo vitoriano; mientras, Quique Hernández lo “sufrió” hasta en tres ocasiones: el gol de Farinós ante el Albacete (2006/07) cuando el de Anna estaba en el banquillo manchego y los dos únicos goles que marcó “Fari”(como se le llamó cariñosamente en la grada) al Hércules en su carrera. Aquí, un matiz importante: en la temporada 96/97 celebró el gol mostrando la camiseta de los Yomus pero, en la temporada pasada, mostró absoluto respeto a la grada cuando marcó el 0-1 del Villarreal (luego Pamarot empató). Curiosamente, uno fue su primer gol como profesional…y el otro fue el último. En el Levante U.D. logró acceder a la Europa League (2011/12) y el ascenso del conjunto “groguet”. Dos buenos sabores de boca antes de dejar la carrera como futbolista, en la que está enmarcado con letras doradas los cinco años en el Hércules, un club donde ya tiene su mérito que un jugador ya alcance tres años ante la constante renovación en el equipo. Eso sí, pocos imaginaban ese recorrido en Alicante cuando fue cambiado en “El Toralín” (jornada 41ª temporada 2006/07, sustituido, al igual que Turiel, por el entrenador en el minuto 34 con el marcador señalando 2-0 a favor de los bercianos).

Cinco años que tuvieron su cumbre en la temporada 2008/09 y su final con el equipo bajando a 2ª División. Muchas dudas sobre el devenir herculano, si hubiera podido jugar Farinós más tiempo.Eso ya nunca se sabrá. Queda, eso sí, sus números. Jugó 146 partidos de liga y 7 de Copa del Rey, o sea, 153 partidos oficiales. Marcó 22 goles, siendo el jugador encargado de tirar penaltis en el equipo. Sin embargo, queda en el recuerdo ese gol… que nunca pudo ser ante el Celta de Vigo, aquel penalti maldito en la portería del fondo norte y con Falcón de guardameta vigués. Un gol que pudo haber encarrilado el ascenso en la temporada de los 78 puntos. Por otra parte, de los pocos goles que marcó en jugada, destaca el empate a uno en el que era el estadio Manuel Ruiz de Lopera y que ayudó a quitar dos puntos al Betis (de 1-0 a 1-1) y ganar el golaverage particular con los béticos y que tan decisivo fue al final.Otro gol, esta vez desde los once metros, que le hizo mítico fue aquel ante la Real Sociedad donde se quitó la camiseta al marcar el gol del empate. En esa temporada 2008/09 alcanzó su mejor momento, jugando 41 partidos de Liga y en el que contó con la inestimable ayuda de Abel Aguilar.

Llegó Farinós, pues, en el mejor momento: joven pero con experiencia, en esos años de madurez que suelen abarcar entre los 28-31 años.Tuvo dos años en los que se esperaba más de él-si bien es cierto que, al final de la temporada 2007/08, ya empezó a mostrar galones-, la temporada pletórica, luego la del ascenso en la que comenzaban a aparecer las primeras molestias- estuvo ausente, entre otras jornadas, tres partidos de aquella mala racha entre marzo y abril (jugó 34 partidos en la edición liguera 2009/10) y, finalmente, doce partidos en la segunda vuelta del año del descenso. Su único lunar negro fue aquel corte de mangas tras errar un tiro y el público mofándose, producto del cabreo por ir perdiendo 0-4 en un duelo directo ante el Osasuna. A pesar de eso, su regreso con los del Villarreal, la temporada pasada, ya supuso la reconciliación que, ante el conjunto alavesista, se terminó de completar con los aplausos unánimes. 

Apunte El gol de Diego Costa que supuso el 1-0 en el encuentro ante el A.C. Milan puede ser bonito o no pero deja bien claro lo que puede significar si un jugador hace ese último esfuerzo por llegar al balón centrado por un compañero. Ese tocar con la punta de la bota para empujar el balón a la red no es tan fácil como parece pero bien vale la pena intentarlo.

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