jueves, junio 28, 2007

Males económicos

Un aspecto que está afectando a esta categoría es, sin duda, el económico. Pocos son los equipos que no tienen problemas, si bien, no es fácil asegurar esto último. Los problemas económicos en los equipos tienen un nexo en común: vivir por encima de sus posibilidades. Algunos clubes se cercioran tarde y acaban metidos de lleno en una ley concursal, recuerdo de aquella suspensión de pagos; otros se dan cuenta de la tendencia y deciden tomar la decisión más coherente y sensata: apretarse el “cinturón”. Los problemas económicos tienen un componente de desgaste en varios aspectos de un club: desde el hecho de los impagos a los jugadores hasta conflictos institucionales intentando unos hacer la guerra por su cuenta o, a la inversa, intentar alejarse del “fuego”. El problema de estar en una situación alejada de la realidad es que el fútbol, que es un juego donde todos ganan, empatan o pierden, se convierte en una especie de ruleta rusa en la que, en vez de haber una bala en la recámara, hay varias menos una. Un ascenso para un equipo cuidado económicamente es casi el inicio de una buena consolidación, por el contrario, un logro alcanzado por quién se ha gastado el dinero más de la cuenta acaba convirtiendo su pase por la primera división como algo turbulento: la presión de la permanencia apremia a la salvación cuanto antes mientras el estrés invade a jugadores, aficionados y directivas a poco que las cosas no vayan bien. Si estos son los efectos con algo agradable como el ascenso, ya se pueden imaginar qué sucede si es el descenso de categoría.

Esta segunda división parte con gran parte de sus componentes con problemas económicos. Lo normal es que los equipos acaben pagando su situación económica a lo largo de la temporada. El Hércules es, quizás, de los pocos que parece que están por la disposición de poder gastar, si bien habrá que observar su evolución en futuros años- Subirats, según indica el Diario Información, ya habría recibido un toque de la directiva por el escaso rendimiento de algunos jugadores-. Otros clubes están más graves. Un ejemplo sería el propio Albacete Balompié que ha estado buena parte de este año a la espera de un aval de CCM(la caja de la región manchega) y que ahora ve como seis de sus chavales-campeones juveniles el pasado domingo- marchan al Villareal debido a la venta de derechos de su cantera a la entidad “grogueta”, el Xerez se encuentra en una situación en la que tiene frenada una subvención por problemas con la seguridad social. Otro equipo que está pagando los platos, en esta ocasión sociales pero con la economía de por medio, es el Alavés. Otros clubes están en la ley concursal: el Málaga,la UD Las Palmas. Otras entidades han tenido que pasar por una travesía del desierto como es el caso del Tenerife o del Elche quienes llevan ya adelantada una política más coherente( si no se ingresa más, al menos que no se derroche). Lo que sí se percibe esta situación es en las altas y las bajas donde los fichajes son más discretos en cuanto a nombre, quizás una señal de la tendencia de esta categoría.

Apunte Errónea ha sido la decisión de comentar la intención de “castigar” a los jugadores. La directiva tendría otras opciones para mostrar su descontento que el retraso en el pago de los emolumentos de los jugadores: sería someter su sistema de primas a una tendencia más ambiciosa que premiar por ganar determinados partidos y demás surgidas en la sobremesa, cafelito y puro, mediante.